Esta semana vengo con un episodio muy freestyle, pero dedicado 100% al marketing.
Un tema interesantísimo, yo diría que es la piedra fundamental de cualquier paso que queramos dar en materia de marketing en nuestros negocios.
No importa en qué rubro te muevas, si vendés productos o servicios, si estás comenzando o ya llevas tiempo, si tenés tienda física o vendés de manera online. El éxito de tus estrategias de venta van a depender en un alto porcentaje de qué tan bien hayas definido a tu cliente ideal.
¿Quién es el cliente ideal?
Probablemente vas a encontrar muy buenas definiciones en los libros y en internet, pero te cuento lo que, para mí, es el cliente ideal.
El cliente ideal es aquella persona a la que más valor le podrías agregar con tu producto o servicio. Entonces, el cliente ideal no es la persona a la que le querés vender, sino a aquella que podrá sacarle el mejor provecho a eso que vendés.
No se trata solo de observar y estudiar el mercado en busca de oportunidades (mirada externa), ni tampoco es suficiente definir qué es aquello que hacés bien y ofrecerlo al mundo (mirada interna). Es una interrelación entre esas dos visiones; de la combinación de ellas saldrá tu cliente ideal.
En el sistema de Las 7 Estaciones®, que explicamos a los alumnos de Ecodiem, la primera estación tiene que ver con definir la misión y visión del negocio; conocerte a vos mismo, tus fortalezas, para saber dónde podés agregar valor.
De ese conocimiento profundo de tu marca y tu negocio, de definir claramente tu misión y propósito, saldrá tu cliente ideal, ese que conectará, que resonará con tu marca desde un lugar real, profundo y duradero.
El cliente ideal cambia si tu negocio o vos cambian, si el mercado cambia; de ahí, la importancia de tener un conocimiento profundo de qué es lo que hacés. Por eso recomiendo revisar esto cada tanto y adaptarlo a los posibles cambios.
¿Cómo definir a tu cliente ideal?
El ejercicio va mucho más allá que describir su sexo y edad. Hay una serie de preguntas que te deberás hacer para ir armando un perfil bien completo: ¿dónde vive?, ¿cuáles son sus gustos, sus deseos a nivel general, y a nivel específico sobre tu producto o servicio?, ¿qué hace en su tiempo libre?, ¿cómo es un día de esa persona?, ¿qué le preocupa?, ¿qué redes sociales usa y cómo las consume?…
Son muchas las preguntas que podés y debés responder para tener un perfil completo